jueves, 25 de diciembre de 2014

El discurso del rey

CRÍTICA DE CINE 
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'EL DISCURSO DEL REY'

La premiada película de Tom Hooper es una cinta de buena calidad pero que no consigue despuntar como una "gran película".
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por Andreu Ferrandis (@andreuferrandis)  |  25-12-2014


SINOPSIS: El duque de York se convirtió en rey de Inglaterra con el nombre de Jorge VI (1936-1952), tras la abdicación de su hermano mayor, Eduardo VIII. Su tartamudez, que constituía un gran inconveniente para el ejercicio de sus funciones, lo llevó a buscar ayuda a Lionel Logue, un experto logopeda que consiguió, empleando una serie de técnicas poco ortodoxas, eliminar este defecto del rey.

FICHA: 
Dirección: Tom Hooper.
Reparto: Colin Firth, Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, Michael Gambon, Guy Pearce.
Género: Drama. Reino Unido, 2010.
Duración: 118 minutos.


CRÍTICA: Que el poder de un político no está en la capacidad del poder de la palabra es la máxima de esta historia. Hacer una película histórico-biográfica nunca es un reto fácil, puesto que la fidelidad a la historia original es importantísima y no siempre se respeta. En 'El discurso del rey' a esto se le suma que el personaje principal fue una personalidad de gran influencia en su época, se trata de Jorge VI. Tom Hooper consiguió realizar un filme que cumplía con los principales cánones de belleza y calidad, lo cual resultó del agrado de Hollywood y le fue recompensado con varios premios Óscar, entre ellos el de mejor película, actor y director. Últimamente la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas parece que sólo premia películas que sean más o menos "facilonas", con una historia interesante (mejor si es de superación personal como este caso) y que estén bien hechas. Parece que esta película cumplía con todos estos requisitos. 'El discurso del rey' es una película muy interesante y su éxito se debe al trabajo de calidad tanto de realización como de interpretación. El trabajo del director británico Tom Hooper es espléndido en la parte técnica, llevando a cabo una dirección de la cámara que es motivo de alardear. La puesta en escena de la película es realmente genial y esto se basa en una selección de espacios (donde abundan las estancias de la casa o del palacio, como las habitaciones y los pasillos, principalmente) y en una genial fotografía así como de una serie de encuadres que rellenan parte de la historia, actuando de una forma tan sugerente como complementaria. El resultado de esta puesta en escena es una sensación de sumersión en la vida de la realeza británica de los años treinta, con ese porte tan elegante que les ha caracterizado por los siglos de los siglos. La interpretación por parte del elenco de actores es sin duda uno de los pilares sobre los que se apoya la película. El trabajo de Colin Firth encarnando a Jorge VI es tan bueno y tan auténtico que podría poner nervioso a más de uno con esa tartamudez tan real (también se debe reconocer el trabajo de doblaje). La arrogancia y el sentimiento de superación personal son las dos principales características del personaje, estas singularidades hacen del papel de Colin Firth mucho más interesante. Firth fue justo vencedor del Óscar a mejor actor. Geoffrey Rush, probablemente sea el personaje más entrañable de la película; ese carácter socarrón y amable hacen que sea el que más agrade al público. Rush, con su genial trabajo mereció mucho más en cuanto a premios se refiere, pero tuvo que conformarse con dos nominaciones: una en los Óscar y otra en los Globos de Oro. El único premio que obtuvo fue en los BAFTA. El resto de actores cumplen más o menos con las espectativas, pero cabe destacar el genial papel de Guy Pearce, haciendo de hermano de Eduardo VIII. De modo contrario, Helena Bonham Carter no estuvo a la altura como esposa de Jorge VI pese a que luego, estuviera nominada al Óscar a mejor actriz de reparto, categoría a la que no fue justa merecedora de acceder.


El guión de la película es bastante sencillo, sin entrar en complicaciones. La historia es muy típica al tratarse del tema de la superación personal. La cinta de Tom Hooper no consigue destacar por encima del resto de películas de la misma temática aunque trate la historia original (recordemos que es una película histórico-biográfica) de manera más o menos fiel. Si una "buena" película debe estar asentada sobre un buen guión, esta película no lo hace del todo. 'El discurso del rey' tiene pretensiones de ser una gran película, pero las grandes películas destacan en todos los aspectos de una manera más o menos igual. Este filme despunta principalmente en la interpretación de los actores y la calidad de la imagen (trabajo principalmente de la fotografía y la dirección). Si en el párrafo anterior Tom Hooper hacía un buen trabajo como director (centrado en la parte técnica), en este apartado no merece ser alardeado. La película resulta lenta, bastante vacía para sus dos horas de duración ya que esta misma historia se puede contar en cuestión de una hora y poco. También es cierto que el argumento de la película no da para mucho más debido a que es muy simple y no entra en historias secundarias. Lo único que salva al argumento y al guión del desastre es alguna conversación divertida, el trabajo de los actores y que está basada en la superación personal, y eso es algo que al público le agrada. Por lo demás, el guión no tiene nada que le haga diferente o especial y hace que la película sea muy previsible y avance de forma lenta y, a veces, tediosa. Por estas razones, el trabajo del guión no mereció ser premiado por la Academia. El resultado de 'El discurso del rey' es una película que provoca más satisfacción que una sensación de haber visto una película realmente espléndida como se ha querido vender.


Valoración: 1/2 (sobre 5)

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